Lo que las compañias de celulares no te dicen
La industria de la telefonía celular crece a pasos agigantados. La tecnología en comunicación nos ofrece una amplísima oferta. Imágenes de jóvenes rebosantes de alegría con sus teléfonos en mano inundan los medios con las publicidades de las principales compañías.A las ventajas que brindan en comunicación, los sofisticados equipos ofrecen toda una parafernalia tecnológica al alcance de tu mano: cámaras digitales, conexión a Internet, mp3, ringtones con los hits del momento y algunos clásicos, jueguitos, wallpapers, etc.
Si bien los jóvenes, ávidos consumidores de las nuevas tecnologías, son los principales destinatarios de las campañas publicitarias; hay un potencial mercado que, antes que el de los adultos, va adquiriendo silenciosamente cada vez más auge: el de los niños.
Todavía no se ven imágenes de pequeñines con celulares, sin embargo en cualquier juguetería se puede comprar un telefonito de juguete que emite luces, sonidos y musiquitas (Barbie tiene uno que es re fashion, obvio), y para este Día del Niño, algunas de las principales megatiendas exhiben en sus folletos de juguetes y regalos para la ocasión, los últimos modelos de celulares, y hasta viene una edición especial que incluye un juego de mesa, 2 wallpapapers y un CD interactivo de los Power Rangers!
Lo cierto es que los teléfonos celulares no son ningunos juguetes, más allá de que niños, adolescentes y algunos adultos lo usen como tal, y hay argumentos científicos que comprueban su nocividad para la salud.
Los teléfonos celulares generan microondas (hiperfrecuencias) pulsadas con frecuencias extremadamente bajas que generan el llamado “síndrome de microondas” o enfermedad de las radiofrecuencias, patología unida a la exposición crónica de hiperfrecuencias pulsadas. “Esta patología se caracteriza por: - un síndrome asténico (fatigabilidad, irritabilidad, nauseas, cefaleas, anorexia, depresión), – un síndrome distónico cardiovascular (braquicardia, taquicardia, hiper o hipotensión) y – un síndrome diencefálico (somnolencia, insomnio, dificultad de concentración). Igualmente se le asocia dermografismo (alergias cutáneas, eczema, psoriasis), modificaciones de la fórmula sanguínea, perturbaciones del electroencefalograma y de la reproducción, daño en los órganos de los sentidos, y tumores.”1
Y si bien estos efectos varían según la duración de las comunicaciones, las características técnicas del aparato y su utilización, son los niños los más sensibles a la penetración de las microondas pulsadas, junto con los adolescentes, las embarazadas y las personas mayores y enfermas.
En el 2002, un grupo de médicos alemanes, quienes venían observando en sus pacientes un dramático aumento de enfermedades graves y crónicas, paralelo al desarrollo de la telefonía móvil, redactan el famoso documento conocido como la “Declaración de Friburgo”: “Nuestros esfuerzos terapéuticos para restablecer la salud son cada vez más infructuosos. Pues la libre y continua penetración de las radiaciones en lugares de residencia y trabajo, especialmente en dormitorios y habitaciones de niños, que consideramos lugares extraordinariamente importantes para relajarse, regenerarse y curarse, causa tensión ininterrumpida e impide una recuperación sólida del enfermo.”
El problema de la penetración de las microondas en nuestra sociedad no es nuevo (el síndrome de microondas fue señalado en 1960), y a menudo el esfuerzo de científicos, investigadores y profesionales en pos de informar a la gente sobre su comprobada nocividad, resulta una acción quijotesca frente a los millones que invierte en publicidad la industria de la telefonía celular, la cual continúa hablando de la “inocuidad” de las microondas, las antenas y los teléfonos, rechazando cualquier investigación que diga lo contrario, catalogándola como “infundada”.
No se trata de no usar celular, que en muchos casos; y sobre todo en varias profesiones, resulta una herramienta muy valiosa, pero tarde o temprano la ciencia ortodoxa y la industria han de advertir acerca de los riesgos que puede generar la exposición continua a las microondas, de manera similar a como ocurrió con el cigarrillo, a fin de hacer un uso consciente y respetuoso de las nuevas tecnologías.
Algunas recomendaciones:
- Los jóvenes menores de 16 años no lo utilizarán más que en caso de urgencia como está recomendado en los informes oficiales en Gran Bretaña y Rusia.
- La comunicación telefónica no debería sobrepasar una duración de 2 a 3 minutos con un máximo de 4 a 5 comunicaciones por día.
1 Roger Santini, Argumentos científicos que justifican la aplicación inmediata del principio de precaución en contra de la telefonía móvil, 2006.







1 comentarios:
Un gusto leer tus escritos, me gustó el del entrenador del boca, por la ligereza y acierto con que presentas el tema.
Este sobre teléfonos celulares, muy esclarecedor.
Queremos más!
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